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20 de febrero de 2017

Baldosas de escayola. Una para cada una

Holaaaa.

Mirad... Yo hasta hace poco, no era muy dada a participar en los retos que se organizan, me daba corte, la verdad no hay otro motivo. Peeeeeeeero, desde que me lancé a participar en un reto que organizaba Anna (Aprendiendo de todo un poco) con una cocinita que podéis ver aquí... pues intento participar en ellos. 

Hace poco no llegue a tiempo de hacer el trabajo que solicitaba María en su blog Tia Keko para el reto reto del plato pulpero y me dió una rabiaaaaa... 

Uyyy, al grano, que me voy del tema.

Hoy os enseño algo en lo que he estado trabajando un montonazo de tardes. Con este trabajo voy a participar en el nuevo reto que organiza Anna del blog  Aprendiendo de todo un poco. Como en la edición anterior ganó Isabel (Isabel Vintage) con una bandeja preciosa (mirad aquí) pues le tocaba a ella decidir el tema del siguiente reto.  Y eligió...... 

¡¡TACHANNN!! 
"DIY escayola"  

¡Hala, porque sí! ¡porque le apetecía! ¡Así, sin más!!
"Pues nada habrá que hacer algo con escayola"


Así compré una caja con 1 quilo de escayola y me puse a pensar qué c(piií) "narices" se puede hacer con escayola. No tenía ni idea, pero tenía  la escayola.... ¡por algo se empieza!

Pues una tarde al salir del trabajo, iba conduciendo y de pronto lo ví clarito: "ahhh, pues igual esto es buena idea" "y si me sale... " Bueno... si me sale ya os veréis lo qué voy hacer con... lo que salga.

Así las cosas, esa tarde me puse hacer la estructura de los moldes de lo que me rondaba en la cabeza. Tenía unos trozos de unos listones de madera de balsa (la que suele usarse para las maquetas). Los corté estrechitos y empecé a montar la estructura.


Aseguré la estructura con cinta de carrocero a una tabla forrada con plástico (film) de cocina para que no se pegara la escayola a la madera (aunque, seguramente, tampoco se hubiera pegado, creo yo).

Hice la escayola con las proporciones que indicaba el fabricante: una medida de agua por dos de polvo de escayola.

Y removí hasta que quedó una pasta ni muy líquida ni muy sólida. Lo justo para poder ir rellenando los huecos de la estructura. ¿Que cómo sabes darle el punto? Pues lo sabes. Si echaste mucha escayola no hay forma de trabajarla y si echaste poco... ¡se desparrama!!

Al principio la mezclé en un vaso, pero como me costaba trabajo amasarla, para la siguiente tanda usé un plato. 

"¿P'a qué? Pues... p'a ná"

La escayola fragua muy rápido y en menos de nada la tenía solidificada complemente. Así que me volví a mi vaso de plástico.


Fui, poco a poco volcando la masa encima de la cuadrícula, extendiéndola en cada hueco y alisando la superficie con una espátula.

Cuando tuve toda la estructura llena, volví a alisarla un poco más con los dedos, vas mojándolos continuamente con agua para ablandar la masa (no sé si me explico).


Luego, con un punzón levanté la masa que había quedado por encima de la estructura para facilitar el "desmolde".

Dejé secar varios días. Incluso, como aquí ha llovido muchísimo, las tuve delante de un deshumidificador varias noches.

Una vez secas, se desprendieron del molde sin problema. 


Lijé todas las piezas hasta dejar las aristas suaves. No me ha importado que no fueran perfectas porque para la idea que tenía no era importante. 

Les dí una capa de goma laca a modo de imprimación.  Y las pinté. Di varias manos. Casi todas en blanco roto. Lo "rompí" para unas, con una gotas de gris. Y para otras, con una gota de beige. El caso es que no fuera un blanco "núclear" porque tampoco lo eran las antiguas.



Después de pintar todas, las decoré haciendo sobre ellas un estarcido con una plantilla que compré hace tiempo (y que tenía muchas ganas de utilizar) y las ceras al óleo que aprendí a usar con un tutorial de Lucía Sapena que os dejo aquí.

¡Y hasta aquí mi rollo!!

Ahora os enseño en qué se han convertido dos quilos de escayola: he pretendido evocar las baldosas que formaban esos mosaicos propios de los suelos de las casas de los 50/60.

Espero que os guste. Y espero que les guste a las niñas a las que se las voy a regalar. Hay una baldosa para cada una de las chiquillas que comparten conmigo algo más que un chat. En el momento en que escribo esto estoy encantada de haber sido capaz de estar muyyy calladita (¡ufff, qué dificil ha sido!) así que... se estarán enterando en este momento.

Lo dicho, no me enrollo más.  Os enseño todas porque todas son distintas. Desde el principio pensé en que serían para ellas, así que pensé en hacerlas de modo que formaran un mosaico. La idea estaba bien: todas tendríamos un trocito del mosaico. Peeeeero no me decidía por la gama de color y el modelo que seguiría (tomar decisiones no se me da del todo bien). Se me iba el tiempo en intentar decidirme así que...  tomé la calle del medio. TODAS DIFERENTES, como nosotras, porque "en la variedad está el gusto".

 Y AQUÍ ESTÁN:

  

  

  

  

 

   

 



Y la que más me gusta





Aquí están. 
Todas diferentes porque nosotras también lo somos.



Este es el tamaño de las piezas




Y ahora os animo a que paséis por el reto de ANNA (pinchando aquí) para DISFRUTAR de todos los trabajos que se presenten (que serán de alto nivel, como de costumbre). Podréis votar por los tres que más os gusten.







Si te ha gustado este trabajo, puedes dejar un comentario. 
Si quieres más información puedes ponerte en contacto conmigo.
Y, si lo consideras oportuno, puedes hacer clic en G+1 para que este blog sea un poco más visible. ¡Gracias!







Un poquito de historia (sacada de la wiki) por si aún os quedan ganas de seguir leyendo.

Un mosaico hidráulico es un conjunto de baldosas decorativas de cemento pigmentado, de uso interior y exterior. Inventado en el sur de Francia a mediados del siglo XIX, fue usado como pavimento en las construcciones hasta los años 1960.  Está presente en la mayoría de los bellos edificios de la época modernista.

El proceso de fabricación se caracteriza por el uso de moldes metálicos («trepas») para la aplicación de los colores, que posteriormente son fijados a la base de cemento mediante el uso de prensa hidráulica.

Las primeras referencias son de 1857 si bien su consolidación como producto alternativo a la piedra natural (mármol principalmente) fue en la Exposición Universal de París de 1867.  Las medidas de las baldosas eran básicamente de 10x10, 15x15, 20x20, 25x25 y 40x40 cm, pero las más habituales fueron las de 20x20.

La coincidencia de esta técnica con el desarrollo del modernismo hizo que los diseños fueran más complejos y artísticos y que los fabricantes contaran con los diseñadores de moda entre sus colaboradores. Los dibujos representaban formas geométricas, florales o vegetales. Los diseños más sencillos tenían un dibujo que se repetía y combinaba pieza a pieza. Generalmente los decoradores componían los diseños simulando una alfombra que ocupaba toda la habitación y que requería baldosas que conformaran una cenefa perimetral. También era habitual que la composición de la imagen final se obtuviera con la combinación de 2, 4 o 6 piezas diferentes, lo que complicaba de forma notable la producción e instalación.





10 de febrero de 2017

Todo en orden

Mi "pequeña del alma" necesitaba una caja para tener recogido (RECOGIDO, RE-CO-GI-DO!!!) todos los bártulos que tiene para maquillarse (como MECANO: sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate)

¡¡ RE-CO-GI-DOOOO !!

y yo, en poco más de dos tardes (completitas) he contibuído a la buena intención de la chiquilla.

¿Os gusta?


¿Sí?

Ella ha quedado encantada


Pues si os gusta vamos a ver cómo la he hecho por si sirve para animaros a hacer una.



Primero LOS MATERIALES: 

La caja es la típica caja de madera de Leroy Merlín (no prentendo hacer publicidad pero si es de allí... pues es de allí) 

Y los materiales que he utilizado son los que veis en la foto.

He combinado dos pinturas a la tiza de la marca xylazel: "rosa antiguo" para el exterior y "marrón chocolate" para el interior. Bueno... "marrón chocolate" muyyyy rebajado con el mismo blanco con el que le he dado la primera mano, así que el resultado ha sido un color muy bonito, la verdad... mejor que el chocolate, ¡un acierto! 

Como os digo, antes de aplicar el color he pintado toda la caja con el color Blanco antiguo" también de esa marca (hoy vamos de zylazel). 

Primero he lijado un poco, solo por suavizar aristas, porque la caja está bastante bien rematada y además no me importa que tenga imperfecciones... ¡total las voy a resaltar cuando desgaste!!

Después color: dentro esa mezcla y fuera rosa.




Cuanto el color estuvo bien seco desgasté como me gusta hacer: por los lugares donde, con el paso del tiempo, la caja se hubiera desgastado por el uso.


Por dentro también he desgastado un pelín.


Y ahora viene el detalle del interior.


Para que la caja tenga éxito y esté todo
RE-CO-GI-DO,
mi niña y yo diseñamos unos separadores. 

Los hemos hecho con unas tabllillas de madera, adaptando los espacios a las cajas, pintalabios...


El sistema de uniones ha sido éste que veis en esta foto. Llevaba un rato pensando cómo explicarme, pero creo que viendo la imagen de la unión en los cartones.... se ve claro. 

Hemos encolado todas las uniones para que no se movieran (cuando la cola secó y barnizamos las tablas, ya no se notaba la marca del pegamento)



En el interior de la tapa también diseñamos una tablilla con separaciones para que pueda colocar las brochas, los lápices, el rimel (así llamaba a la "máscara de pestañas" cuando era joven ¡ufff, cuanto tiempo!!)... 

Es una tabla como la de los separadores a la que le hemos pegado con cola de carpintero un montón de trocitos para que se mantenga "de pié" todo lo que vaya a guardar. La historia está en colocarla en el lugar justo (ni muy arriba, ni muy abajo) para que no se caiga nada al cerrar la tapa.


Como la cosa va de "pintar-se" pues la frase que eligió me pareció perfecta.


Para terminar el interior le coloqué un trozo de cinta de terciopelo que tenía por casa y que le iba que ni pintada. Lo cierto es que si no la hubiera tenido... ¡hubiera ido a comprarla!!


Si aún no estáis cansados de tanto rollo os cuento que para rematar el interior y con el fin de mantenerlo más o menos protegido de las grasas que suelen tener estos materiales, protegí la pintura con un barniz y además hice una especie de funda con hojas de acetato (de esas que sirven para encuadernar o para hacer plantillas de estarcido) 



Por eso se vé el interior con tanto brillo.

Para las fotos he sacado la protección y así se ve el color de verdad, sin los brillos que tienen las láminas.


En el exterior Paloma me pidió que le escribiera este diálogo de "Alicia en el país de las maravillas". 
Así que lo escribí y después lo pinté, a mano alzada, usando el mismo color que usé para el interior.



Después, cuando secaron las letras, bruñí bien toda la superficie con esparto y le dí una mano de la cera que xylazel recomienda para estas pinturas. El acabado es tan suave que no podéis imaginarlo....

Hay que trabajarlo, no os voy a engañar: pasé muuuucho tiempo frotando con un paño seco de algodón hasta obtener ese brillo satinado y esa suavidad, pero vale la pena.



Le he prometido ir buscando la silueta de un reloj para colocárselo en la esquina inferior derecha. 
Pero como lo que busco es algo muy concreto, pues va con calma...



Y con este trabajo participo por primera vez en el Finde Frugal de Marcela Cavaglieri. Marcela cada fin de semana invita a mostrar lo que hacemos para seguir aprendiendo con los trabajos que participan.
¡Pásate a verlos!



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